Noches con Alma

En el marco de la Misión la diócesis se pone en marcha el proyecto “Noches con alma”. La sede habitual de esta iniciativa será la Casa Mesa, ubicada ubicada en la calle Obispo Rey Redondo, 9 de La Laguna.

Las “Noches con Alma” se plantean como una serie de modestos encuentros artístico-culturales. Su intención es la de celebrar, periódicamente una serie de conciertos,  charlas coloquios, conferencias y otras actividades artísticas, que se relacionen con la cultura que nos rodea y aporten una visión diferenciada a la vez que dialogante e integradora.

Los creyentes nos sentimos cerca también de quienes, no reconociéndose parte de alguna tradición religiosa, buscan sinceramente la verdad, la bondad y la belleza, que para nosotros tienen su máxima expresión y su fuente en Dios. Los percibimos como preciosos aliados en el empeño por la defensa de la dignidad humana, en la construcción de una convivencia pacífica entre los pueblos y en la custodia de lo creado. Un espacio peculiar es el de los llamados nuevos Areópagos, como el «Atrio de los Gentiles», donde «creyentes y no creyentes pueden dialogar sobre los temas fundamentales de la ética, del arte y de la ciencia, y sobre la búsqueda de la trascendencia». Éste también es un camino de paz para nuestro mundo herido.

Papa Francisco.

Noches con alma, quiere ser un ámbito para continuar otras propuestas de encuentro y diálogo. Un espacio de expresión para los que no creen y para los que se hacen preguntas acerca de  la propia fe, una ventana abierta al mundo, a la cultura contemporánea y las voces que ahí resuenan.

Noches con alma busca, precisamente, crear armonía a partir de dos voces, aun cuando estén en las antípodas sonoras, como el bajo y el soprano, que no necesitan difuminar sus contornos para hacer algo bello. El diálogo que propone, como todo diálogo en la Iglesia, parte de la afirmación de la propia identidad, del compromiso con la verdad, que desencadena el deseo de buscarla con mayor plenitud aún y no se contenta con medias verdades.

Se trata de una acción evangelizadora, una oferta abierta y generosa de una visión propia sobre la vida, el amor, la libertad, el sufrimiento, la muerte, la justicia. Partiendo de la autonomía de la Fe y la Razón, aboga por un diálogo posible entre ambas.